Epistemología
La epistemología (del griego ἐπιστήμη (episteme),
"conocimiento", y λόγος (logos),
"estudio") es la rama de lafilosofía cuyo
objeto de estudio es el conocimiento.
La
epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como
las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la
obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se le justifica o
invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más
usuales, tales como verdad,objetividad, realidad o justificación.
La epistemología encuentra ya sus primeras formas en la Grecia Antigua,
primero en filósofos como Parménides o Platón.
En
Grecia, el tipo de conocimiento llamado episteme se oponía al
conocimiento denominado doxa. La doxa era el
conocimiento vulgar u ordinario del ser humano, no sometido a una rigurosa
reflexión crítica. La episteme era el
conocimiento reflexivo elaborado con rigor. De ahí que el término
"epistemología" se haya utilizado con frecuencia como equivalente a
"ciencia o teoría del conocimiento". Los autores escolásticos
distinguieron la llamada por ellos "gnoseología", o estudio del
conocimiento y del pensamiento en general, de la epistemología o teoría del
modo concreto de conocimiento llamado ciencia. Hoy en día, sin embargo, el
término "epistemología" ha ido ampliando su significado y se utiliza
como sinónimo de "teoría del conocimiento". Así, las teorías del
conocimiento específicas son también epistemología; por ejemplo, la
epistemología científica general, epistemología de las ciencias físicas o de
las ciencias psicológicas.
Introducción
Un
ejemplo de la diversidad teórica existente en la idea de epistemología en la
actualidad lo constituyen las concepciones de Karl Popper y Jean Piaget.
Para Popper el estatuto de la epistemología viene definido por tres notas: por
el interés acerca de la validez del conocimiento (el estudio de la forma en que
el sujeto adquiere dicho conocimiento es irrelevante para su validez); por su
desinterés hacia el sujeto del conocimiento (la ciencia es considerada sólo en
cuanto lenguaje lógico estudiado desde un punto de vista objetivo), es decir,
la epistemología se ocupa de los enunciados de la ciencia y de sus relaciones
lógicas (justificación); y, por último, por poseer un carácter
lógico-metodológico, es decir, normativo y filosófico. Sin embargo, para Piaget
la epistemología se caracteriza por principios opuestos a los de Popper, ya que
a la epistemología le interesa la validez del conocimiento, pero también las
condiciones de acceso al conocimiento válido; de ahí que el sujeto que adquiere
el conocimiento no sea irrelevante para la epistemología, sino que ésta debe
ocuparse también de la génesis de los enunciados científicos y de los múltiples
aspectos de la ciencia que trascienden la dimensión estrictamente lingüística y
lógico-formal. La epistemología para Piaget tiene además un carácter
fundamentalmente científico, es decir, teórico y empírico, no metodológico y
práctico.
Aunque,
como puede verse, los autores que se ocupan de la epistemología están lejos de
obtener un acuerdo unánime respecto a los problemas principales con los que se
enfrentan, ni tienen siquiera un acuerdo sobre el carácter de la propia
disciplina a la que se dedican, sí puede decirse de modo aproximativo que
epistemología es la ciencia que trata de conocer la naturaleza del conocimiento
humano, en sus principios reales y en su funcionamiento real, los tipos o
clases de conocimiento y los caminos o métodos que pueden conducir a su
realización correcta en cada caso. Según Javier Monserrat, estos son los
amplios niveles en los que la reflexión del epistemólogo se mueve para cumplir
adecuadamente sus objetivos científicos: autoobservación de los procesos
cognitivos tal y como se dan en su propia experiencia o introspección;
observación de la estructura de la experiencia global de la realidad en que el
hombre se encuentra, para tratar de entender cómo el hecho del conocimiento
humano es en ella un elemento coherente; estudiar cómo se manifiesta el conocimiento,
tal como es ejercitado por el hombre en la cultura dentro de la que vive;
visión del curso de la historia y del desarrollo del conocimiento científico;
finalmente, reflexión científica sobre el conocimiento humano y elaboración de
investigaciones sobre él, que conduzcan a determinados ensayos epistemológicos
y a elaborar una idea científica de lo que éste sea.
No
es fácil distinguir la epistemología de otras disciplinas afines o de otros
saberes fronterizos con ella. Como todos los problemas de definición de
términos, últimamente se delimita atendiendo a la conveniencia o al consenso
del uso, más que a unas presuntas verdad o falsedad inexistentes. Pero incluso
cuando el consenso existe es un consenso precario, puesto que en un saber
dinámico y constituyente, como es el referido a la reflexión sobre el
conocimiento, las fronteras con frecuencia se trasladan de territorios con
facilidad.
La
primera frontera imprecisa
es la que mantienen los conceptos de epistemología y teoría del conocimiento.
La relación de la epistemología con la teoría del conocimiento sería la que hay
entre la especie y el género, siendo la epistemología la especie, ya que trata
de una forma específica de conocimiento: el conocimiento científico. Sin
embargo, esta diferencia desaparece entre los neopositivistas y empiristas
lógicos, para quienes sólo merece el nombre de "conocimiento" el
conocimiento científico, y que califican a cualquier otro pretendido
conocimiento de "juego de palabras sin alcance cognoscitivo" (R.
Carnap). Sí, en cambio, opinan que tiene sentido hablar de distintos tipos de
conocimiento quienes han afirmado procedimientos de conocimiento diferentes a
los de la ciencia, como los sentimientos o la intuición. Algunos han propuesto
el camino de dirigir las facultades humanas en dirección de "la intuición
de las esencias", fundando así una ciencia fenomenológica más allá de la
ciencia factual. Hay que reconocer que, aun admitiendo la distinción entre
teoría del conocimiento y epistemología, no siempre es posible efectuar tal
distinción, ya que la palabra "epistemología" se impone por su mayor
sencillez de sustantivo. Para obviar la dificultad se ha creado la palabra
gnoseología, pero este neologismo no ha llegado a arraigar y su uso se ha
considerado pedante, rancio y escolástico.
La
segunda delimitación terminológica
frágil es la que se establece entre epistemología y filosofía de la ciencia,
debido a la elasticidad de esta última expresión. Si se toma en un sentido
amplio, la epistemología sería uno de los capítulos de la filosofía de la
ciencia, una forma de practicarla, consistente en el análisis lógico del
lenguaje científico. Para salvar las diferencias entre ambas nociones, algunos
autores intentan desligar a la epistemología de toda relación con la filosofía y
evitan usar esta última palabra al ser partidarios del conocimiento científico
como la única forma de conocimiento. Sin embargo, aunque se intente limitar el
término a lo que es propiamente reflexión sobre la ciencia, no puede
desprenderse por completo de una determinada filosofía. En primer lugar, porque
buena parte de las epistemologías actuales, como las de Meyerson, Cassirer,
Brunschvicg, Eddington, Bachelard y Gonseth, han permanecido estrechamente
asociadas a una filosofía; en segundo lugar, porque sobre las epistemologías
regionales subsisten problemas de epistemología general que, seguramente,
pueden ser tratados por el sabio, pero que sobrepasan su privilegiada
competencia de especialista; por último, las epistemologías internas y
regionales difícilmente pueden dejar de tratar problemas que podrían
calificarse de paracientíficos, por el hecho de que continúan siendo el motivo
de separación de los sabios cuyos métodos no permiten su oposición y que
podrían llamarse filosóficos, puesto que forman parte de la tradición
filosófica.
En
tercer lugar, hay
dificultades para deslindar los campos de la epistemología y la metodología
científica. ¿Son la epistemología y metodología dos disciplinas distintas,
simplemente conexas, o por contra, hay que incluir a la metodología dentro de
la epistemología como una de sus partes? Tradicionalmente se ha considerado que
la epistemología no estudiaba los métodos científicos, ya que éstos eran objeto
de una parte de la lógica llamada "metodología"; la epistemología en
concreto tenía como objeto el estudio crítico de los principios, hipótesis y
resultados de las diversas ciencias. Hoy difícilmente se considera admisible
esta distinción; en ella se daba a la lógica una extensión desmedida, al
aceptar la tradicional división escolástica entre la lógica general, que hacía
abstracción de los objetos y cuya parte principal es la lógica formal, y la
lógica material, aplicada o metodología, que estudia los métodos propios de
cada una de las diversas ciencias. También resulta difícil hoy hacer un estudio
crítico de los principios de las diversas ciencias, de su valor y objetividad,
sin preguntarse al mismo tiempo sobre la naturaleza y valor de los
procedimientos a través de los cuales se forman las ciencias y se llega a
elaborar un conocimiento científico. En este sentido, Piaget ha señalado que la
reflexión epistemológica nace siempre con las crisis de cada ciencia, y que sus
"crisis" resultan de alguna laguna de los métodos anteriores que han
de ser superados por la aparición de nuevos métodos. De ahí que análisis de los
métodos científicos y epistemología sean dos tipos de investigación
difícilmente disociables. Por ello en la actualidad se considera a la
metodología dentro del campo de la epistemología, no dentro del de la lógica.
No
se debe confundir a la epistemología con:
·
La gnoseología:
Muchos autores franceses e ingleses identifican el término
"epistemología" con lo que en español se denomina
"gnoseología" o "teoría del conocimiento", rama de la filosofía que
se ocupa del conocimiento en general: el ordinario, el filosófico, el
científico, el matemático, etc. De hecho, la palabra inglesa
"epistemology" se traduce al español como "gnoseología".
Pero aquí consideraremos que la epistemología se restringe al conocimiento científico.
·
La filosofía
de la ciencia: La epistemología también se suele identificar con
la filosofía de la ciencia, pero se puede considerar a esta última como más
amplia que la epistemología. Algunas suposiciones que son discutidas en el
marco de la filosofía de la ciencia no son cuestionadas por la epistemología, o
bien se considera que no influyen en su objeto de estudio. Por ejemplo, la
pregunta metafísica de si existe una realidad objetiva
que pueda ser estudiada por la ciencia, o si se trata de una ilusión de lossentidos, es de interés en
la filosofía de la ciencia, pero muchos epistemólogos parten de que sí existe,
o bien consideran que su respuesta afirmativa o negativa es indiferente para la
existencia de métodos de obtención de conocimiento o de criterios de validación
de los mismos.
·
La metodología:
También se puede diferenciar a la epistemología de una tercera disciplina, más
restringida que ella: la metodología. El metodólogo no pone en tela de juicio
el conocimiento ya aceptado como válido por la comunidad científica sino que se
concentra en la búsqueda de estrategias para ampliar el conocimiento. Por
ejemplo, la importancia de la estadística está fuera de
discusión para el metodólogo, pues constituye un camino para construir nuevas
hipótesis a partir de datos y muestras. En cambio, el epistemólogo a la vez
podría cuestionar el valor de esos datos y muestras y de la misma estadística.
·
La
génesis de la epistemología
La
epistemología propiamente dicha comienza en el Renacimiento.
El conocimiento científico aparecerá en ella como conocimiento, análisis y
síntesis de los fenómenos, es decir, de la apariencia o manifestación de la realidad
en la experiencia humana. Los momentos más importantes de la maduración de esta
metodología de la ciencia como crítica racional de los fenómenos de experiencia
están representados por Kepler (1571-1630)
y Galileo Galilei (1564-1642), Francis Bacon (1561-1626), René Descartes (1596-1650), Isaac Newton(1642-1727), Locke (1632-1704), Leibniz (1646-1716)
y Kant. El Novum Organum
y la Gran instauración de las ciencias de Bacon, el Discurso del método de
Descartes, la Reforma del entendimiento de Spinoza y la Búsqueda de la verdad
de Malebranche ofrecen observaciones interesantes para el epistemólogo, aunque
propiamente no pueden considerarse como obras de epistemología. Sí se acercan más
al sentido actual de la epistemología el libro IV del Ensayo sobre la
inteligencia humana de Locke y en especial la respuesta que le da Leibniz en
sus Nuevos Ensayos. En el siglo XVIII, la obra que mejor predice lo que será
posteriormente la epistemología es el Discurso preliminar a la Enciclopedia, deD'Alembert.
Siglo
XIX
A
comienzos del siglo XIX se consideran precursores el segundo volumen de La
filosofía del espíritu humano (1814) de Dugald Stewart, el Curso de filosofía
positiva (a partir de 1826) de Augusto Comte y el Discurso
preliminar al estudio de la filosofía natural (1830) de John Herschel.
Las
dos obras fundamentales con las que, aunque no existiera la palabra epistemología,
empezó a desarrollarse el contenido de lo que hoy se llama así propiamente
fueron la Wissenschaftslehre (1837), de Bernard Bolzano, y la Filosofía de las
ciencias inductivas (1840) de William Whewell. La palabra Wissenschaftslehre,
que Bolzano menciona al comienzo de su obra, corresponde en alemán a lo que
quiere decir en un castellano inspirado en el griego "epistemología",
"teoría de la ciencia". Sin embargo, ambos vocablos, el alemán y el
castellano (o el inglés epistemology), no son exactamente sinónimos, ya que el
primero ha conservado de sus orígenes más antiguos un sentido más amplio que el
que ha tomado el segundo, que se forjó para designar una disciplina más
estricta. A pesar de que en la segunda mitad de su obra abarque un campo más amplio,
Bolzano considera la palabra Wissenschaftslehre en un sentido más concreto,
aquél en que Wissenschaft designa propiamente el conocimiento científico,
excluyendo cualquier otra forma de conocimiento. Con minuciosidad y rigor, su
estudio se centra en nociones fundamentales de la lógica y anticipa algunos de
los problemas de la metalógica actual.
Las
investigaciones de Whewell inauguran el método histórico-crítico, pero ante la
amplitud que exigía su tarea separó los dos métodos y publicó primero la Historia,
que sirvió de base a lo que poco después será la Filosofía de las ciencias
inductivas; Whewell se preocupó de mantener siempre un estrecho contacto entre
ambas disciplinas, como indica el título completo de la segunda obra,
Philosophy of the inductive sciences, founded upon their history
("Filosofía de las ciencias inductivas, basada en su historia"). De
la escala de las ciencias intenta deducir, para cada una de ellas, las ideas
fundamentales sobre las que se basan y los procedimientos mediante los que se
construyen. Dos de las obras epistemológicas más significativas siguiendo el
camino abierto por Whewell fueron el Essai sur les fondements de la
connaissance humaine et sur les caractères de la critique philosophique (1851)
y el Traité de l´enchaînement des idées fondamentales dans les sciences et dans
l´histoire (1861), de Antoine-Augustin Cournot. Uno de sus méritos principales
fue haber colocado en primer plano de la epistemología la idea de azar, durante
mucho tiempo considerada opuesta a la idea de ley y ajena a la ciencia, y la
célebre definición que dio de este concepto: la intersección de dos series
causales independientes. De esta manera parece haber presentido la gran
importancia que iban a adquirir en la ciencia contemporánea los datos estadísticos
y las probabilidades.
En
el siglo XIX se
encuentran también otros numerosos intentos de epistemología científica, que
continúan la línea empirista-positivista que en el siglo XVIII había sido
continuada por Euler, en Alemania, o D´Alembert, en Francia. El positivismo
decimonónico clásico estuvo representado por Augusto Comte (1798-1857), John Stuart Mill (1806-1873), John
Herschel (1792-1871), William Whewell (1794-1866) y por el biólogo Herbert Spencer (1820-1903).
Posteriormente fue continuado por el empiriocriticismo de Richard Avenarius
(1843-1896) y Ernst Mach (1838-1916), y ya a finales del siglo XIX y principios
del siglo XX, por Henri Poincaré (1854-1912), Pierre Duhem (1816-1916) y
Emile Meyerson (1859-1933), autores todos ellos relacionados por continuación o
reacción con el empiriocriticismo.
Siglo XX
En
el siglo XX, la epistemología
científica queda agrupada en tres grandes escuelas o generaciones: el
neopositivismo lógico, el racionalismo crítico y el pospopperianismo. El
neopositivismo lógico tuvo en Bertrand Russell (1872-1970) y Ludwig
Wittgenstein (1889-1951)
sus dos principales predecesores. Bajo su influencia, se formó en los años
veinte de este siglo el llamado Círculo de Viena,
con el que el positivismo se transforma en
neopositivismo lógico y toma cuerpo la primera gran escuela de epistemología
científica en el siglo XX. Los miembros más representativos de esta escuela
fueron Moritz Schlick (1882-1936), Otto Neurath (1882-1945), Herbert Feigl
(1902), Félix Kaufmann (1895) y Rudolf Carnap (1891-1970). En el Congreso sobre
epistemología de la ciencia natural, en el año 1929, fue elegido Schlick como
presidente del Círculo.
En
Berlín se formó pronto un nuevo centro de neopositivismo lógico a ejemplo del
de Viena, cuyos principales representantes fueron Hans Reichenbach (1891-1953),
Kurt Grelling y Walter Dubislav (1895-1937). En 1931, Rudolf Carnap propició la
creación de otro centro de neopositivismo en Praga y el filósofo inglés A. J.
Ayer (1910) introdujo el neopositivismo lógico en Inglaterra. En el escrito
programático del año 1929 hacían la siguiente clasificación de los nombres que
habían conducido hasta él: "1. Positivismo y empirismo: Hume, Ilustración,
Comte, Mill, Richard Avenarius, Mach. 2. Fundamentos, objetivos y métodos de
las ciencias empíricas (hipótesis en Física, Geometría, etc.): Helmholtz,
Riemann, Mach, Poincaré, Enriques, Duhem, Boltzmann, Einstein. 3. Logística y
su aplicación a la realidad: Leibniz, Peano, Frege, Schroder, Russell, Whitehead,
Wittgenstein. 4. Axiomática: Pasch, Peano, Vailati, Pieri, Hilbert. 5.
Eudemonismo y sociología positivista: Epicuro, Hume, Bentham, Mill, Comte,
Feuerbach, Marx, Spencer, Muller-Lyer, Popper-Lynkeus, Carl Menger
(padre)".
En
segundo lugar está el racionalismo crítico, la epistemología de K. Popper. El racionalismo
crítico se entiende como reacción crítica ante las directrices fundamentales de
la epistemología del neopositivismo lógico. El racionalismo crítico discutirá
las principales tesis del Círculo de Viena e instaurará una nueva escuela de
teoría de la ciencia que, desde 1934, en que publica Popper su primera obra, se
irá haciendo poco a poco predominante e influirá en la evolución posterior de
los autores del Círculo, por ejemplo en el mismo Carnap o en Reichenbach. Entre
los muchos discípulos de Popper pueden citarse a Hans Albert o a John Watkins.
La importancia de las teorías popperianas se ha dejado notar en toda la teoría
de la ciencia de los años 50 y 60, e incluso en la actualidad, bien sea como
aceptación de las mismas, bien para construir otras nuevas a partir de él.
En
tercer lugar se encuentran los autores llamados pospopperianos. Se caracterizan
por presentar epistemologías que, bien inspiradas preferentemente en el
positivismo, bien en Popper, no se identifican totalmente con ninguno de estos
dos sistemas, aunque se vean siempre seriamente influidas por ellos. Entre los
principales autores pospopperianos cabe citar a T. S. Kuhn, P. K. Feyerabend, I. Lakatos y N. R. Hanson.
Los problemas de la epistemología
Los
problemas planteados en la actualidad por la epistemología pertenecen a dos
grandes grupos. Unos son de carácter general, ya que abarcan la totalidad de
las ciencias. Otros son específicos de cada grupo de ciencias, se refieren a
una sola ciencia o a alguna rama de una determinada ciencia.
En
primer lugar, la
epistemología se plantea problemas que se refieren a las relaciones entre las
diversas ciencias. La pluralidad de las ciencias, su incesante proliferación,
sus encabalgamientos y enlaces, su dispersión, no satisfacen al espíritu del
sabio a quien llevan a preguntarse por los problemas de su coordinación. Hoy ha
cambiado el viejo problema de la clasificación de las ciencias y nadie pretende
construir un sistema rígido e inmutable en el que cada ciencia tendría su lugar
propio y definido con sus diversos compartimentos, pero un cuadro de referencia
siempre es necesario y lo único que se exige es que sea manejable y abierto, que
refleje el estado presente de la ciencia y admita enlaces y reorganizaciones.
En
segundo lugar, la
epistemología se plantea también el problema de las relaciones entre los dos
grandes grupos en que se distribuyen las ciencias. En general se admite la
división entre las ciencias formales, por una parte, lógica y matemáticas, y
las ciencias de lo real, por otra. A partir del nacimiento de la matemática
racional la pregunta inevitable es la del acuerdo entre sus explicaciones y las
de la experiencia.
En
tercer lugar, son
también problemas de la epistemología los referidos al análisis de algunas
nociones comunes a todas las ciencias o a la mayoría de ellas. El matemático,
físico, naturalista y lexicógrafo se sirven también de definiciones, pero
¿tienen el mismo significado? Para el matemático la probabilidad es objeto de
cálculo; el físico sabe que sus métodos inductivos desembocan en probabilidades
y considera a todas sus leyes como probabilidades; el historiador se pregunta
sobre la probabilidad de los testimonios: ¿se trata siempre de una misma
probabilidad en estas diversas ciencias, o si no, cómo se organizan entre sí
estos diversos sentidos?
En
cuarto lugar, se
dan también problemas epistemológicos, en las dos maneras de concebir las
relaciones entre la parte teórica y la experimental de las ciencias, o, lo que
es casi lo mismo, en el significado de las teorías. Cuando se intenta acatar el
imperativo de inteligibilidad que compara al científico con el filósofo, y el
imperativo de efectividad que lo relaciona con el ingeniero, resulta que no
concuerdan entre sí y la tensión resultante determina en el interior de cada
ciencia un desacuerdo sobre el ideal científico. Es en las ciencias de la
naturaleza donde se manifiesta más claramente tal desacuerdo en las dos maneras
de concebir las relaciones entre la parte teórica y la experimental, o, lo que
es casi lo mismo, el significado de las teorías: ¿intentan profundizar en
nuestro conocimiento de los fenómenos buscando, detrás de las leyes, las causas
explicativas, o bien, no son más que una sistematización de un conjunto de
leyes? Pero también ocurre algo semejante en otras ciencias, como en biología,
con la oposición del mecanicismo frente al vitalismo; en psicología, con la del
behaviorismo frente a la reflexología; en historia, dada la oposición de la
historia de los acontecimientos con la historia explicativa o más bien
comprehensiva, oposiciones que parecen proceder de una dualidad en el ideal
científico.
En
quinto lugar, y como primera consecuencia del descenso de la
generalización epistemológica hacia el ámbito de cada una de las ciencias, se
encuentran los problemas específicos del primer grupo de ciencias, las ciencias
formales. La lógica, bajo su nueva forma de lógica simbólica o logística,
figura junto a las matemáticas y en estrecha unión con ellas, y ello plantea
bajo una nueva forma el problema de la relación entre ambas disciplinas. Con la
nueva lógica el problema esencial es saber si las matemáticas se pueden reducir
a ella, lo que sería una manera de fundarla. Además, cada problema de la
epistemología matemática tiene su correspondiente en lógica y a la inversa.
Así, por ejemplo, son comunes a ambas ciencias el problema del estatuto
ontológico de sus nociones o del correspondiente objetivo de sus términos. Con
facilidad puede plantearse en matemáticas el problema de saber si los
principios de la lógica expresan leyes del ser, normas del pensamiento o bien
reglas para la manipulación de los símbolos, es decir, si la lógica es una
ciencia objetiva, normativa, o bien un arte del cálculo y del juego.
En
sexto lugar se
plantean los problemas de epistemología comunes a las ciencias de la realidad,
que tienen en física una forma modélica, ya que al hablar de dichos problemas
casi siempre se piensa en ella. Los problemas principales son tres, según se
haga hincapié en la construcción de los conceptos, en la estructura de las
explicaciones o en la validez de las conclusiones. Los problemas relativos al
método experimental y a la naturaleza y justificación de los procedimientos
inductivos ocupan evidentemente un lugar importante en dichos estudios, pero el
gran problema es el de su unidad: ¿pueden agruparse todas las ciencias de la
realidad en un solo tipo fundamental, cuyo modelo más completo sería la
física?, ¿sobre qué base lo harían?, ¿deben quedar irremediablemente separadas
en dos o tres ramas?
En
séptimo lugar están
los problemas epistemológicos más particulares, relacionados con las ciencias
de la vida y las ciencias del hombre. Aparecen en estas ciencias conceptos
fundamentales comunes a la física, como el concepto de ley, pero aparecen
también conceptos ajenos a ella, como el de ser; estas ciencias hablan de
hechos, pero también de valores. Puede analizarse un ser como una intersección
de leyes, pero se elude así la característica esencial de su individualidad.
Pueden considerarse los valores como datos de hechos, pero ¿estos hechos son de
la misma naturaleza que la de los hechos que trata la ciencia del mundo físico?
Los conceptos propios de estas ciencias como los de tendencia, función, éxito y
fracaso, normal y patológico, finalidad, son problemáticos y exigen análisis
epistemológicos más específicos. El problema más grave es saber si estas
nociones pueden interpretarse con el lenguaje de la física, o cuando menos
ponerse de acuerdo con él. Además, la presencia en las ciencias humanas de
nociones como conciencia, actividad voluntaria, lenguaje, utensilios, política,
religión, arte, han hecho surgir nuevos conceptos y problemas, como por
ejemplo, en este nuevo campo ¿hay que sustituir la comprehensión por la
explicación?; ¿las finalidades pueden, y de qué manera, considerarse causas?;
¿en qué medida, o en qué forma, la aplicación del instrumento matemático es
posible y deseable? En el interior de estas ciencias se plantea la cuestión de
su homogeneidad y de su jerarquía. En ocasiones, una de estas disciplinas e
incluso una teoría surgida de una de ellas preside el conjunto o se atribuye
una función rectora. Así, en el siglo XIX, la historia no sólo se desarrolla por
sí misma, sino que predomina en todas las partes en donde se habla del hombre,
y el materialismo dialéctico de Marx y Engels o el psicoanálisis, habiendo
nacido en el seno de una de estas ciencias, han servido de principio general de
explicación para todos los temas humanos.
Teoría del conocimiento
La teoría del
conocimiento es
la disciplina filosófica que se ocupa del
conocimiento entendido como una relación entre sujeto y objeto. También se la
denomina "epistemología". El materialismo
filosófico la
distingue de la "gnoseología" al girar ésta alrededor de la Idea de Verdad.2
Teoría del Conocimiento en la Antigua Grecia
Para
Aristóteles, precursor de la Teoría del Conocimiento, todo conocimiento nace de
la experiencia sensible, la experiencia que obtenemos a través de los sentidos,
del contacto con la realidad (empirismo). No podemos
tener conocimiento del mundo si no tenemos contacto directo con él.
Para
Platón, primero surge la Idea y luego los objetos del Mundo Sensible, mientras
que para Aristóteles vienen estos objetos previamente a las Ideas, este es un
concepto que los seres humanos hemos formado a partir de la experiencia
sensible.
La teoría del conocimiento de Kant
Immanuel Kant estudió la teoría
del conocimiento para intentar averiguar si era posible reconstruir la metafísica como ciencia, realizando así
una suspensión de juicio humano (epojé o epogé) que le
permitiese saber:
Para
saber así que límites y posibilidades
tiene el hombre en estos tres campos.
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Alianza Editorial, 1973.
Enlaces externos
·
Teoría del conocimiento Tesela nº 112
(Oviedo, 13 de junio de 2012). Gustavo Bueno ofrece una exposición crítica
sobre qué se entiende por Teoría del conocimiento.
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